Saturday, September 08, 2007

ella y su tardanza conclusiva. tarde en el horario y en la acción. Asi me juzgo cronológicamente en 3era persona del singular. Estoy absurdamente despierta, siento que mi cara entera es un ojo abierto sin pestañar, estoy ridiculamente despiera desprovista de todo pestaneo y toda posibilidad de descanso. Un desvelo celoso, un arranque imperdonable de la fatiga del cuerpo y la voluntad del espíritud (usé la palabra espíritud). Estoy en vela, horrorosamente despierta porque tengo miedo a despertarme mañana o cualquier día después de hoy, de este momento cualquiera previo a dormirme, tengo y sostengo y sujeto miedo a dormirme y por eso esta vigilia insoportable que me arde en los ojos ya irritados, esta insomnolencia cuidadora que me desvía del sueño, que me prolonga en la lucidez, en la estupidez, en la indolencia misma que le atribuyo a este momento, el primer momento desde que ya es tarde y se tiene conciencia de ello. Imprevista conciencia: por eso esta negligencia idiota que una se tiene de mera autocompasión, sólo mientras perdures en ese primer momento, siempre que no te vayas, no te distraigas, no te duermas. Hallarse en los brillos mismos del borde de la Vigilia procuradora de este momento de conciliación, tregua aséptica, falacia, desquive temporal, postergación fugaz. Prosigo en miedo a dormirme, insisto casi encaprichadamente en no querer dormir, ni tener que despertarme, perder el momento, localizar la conciencia, resolver qué hacer con la tardanza.







pero me voy a quedar dormida hasta irme despertando y me despierte, y advierta que ahora es más tarde que antes, que hoy sos más irrecuperable.


pero me voy a quedar dormida hasta irme despertando y me despierte, y advierta que hoy es más tarde que ayer, que ahora sos más irrecuperable que antes.










no sabía cuál de los dos poner, entonces opté por ponerlos a ambos. tampoco para ponerse a pensar.

pedo.