Tuesday, June 14, 2005

Yo no fuí la que olvidó tu rostro en una ventana de tren, o tendió la cama para borrar tu forma de hombre amado. Yo no maté, ni en sueños, un sólo gesto distraído que caía reclamándome perdón. Yo no regalé promesas ni engañé a tu suerte con mis ojos de viajera gastada. Yo no fui la que mordió tu lengua y estigmatizó todos tus sabores, y pretendió beberte y reducirte al baile de sus manos. Yo no dejé de cantarte a gritos por escaleras de colores que un día inventaste, ni abandoné mi cuerpo a la febril espera de otros besos.
Yo no fuí, amor, la que renunció desapasionada, y te dejó ganar con honores de víctima olvidada. Yo fuí la que, tras esuchar el portazo, corrió sin aliento a tirar su corazón contra tu puerta.