Wednesday, May 18, 2005

Ella come sola en su mesa de doncella, con el orgullo intacto y un roce tierno de embriaguez asomándose a su cara de porcelana blanca. Ella tiene miedo que la ames a último momento. Ella es mentira que no espera, que no muere en su espejo de juguete. Ella y sus trenzas de goma eva. Ella se arrastra por las líneas de sus manos y nunca te alcanza. Ella y el silencio sepulcral de sus ojos. Ella teje sus lágrimas y las bordea con sonrisas falsas. Ella se asusta de las puertas, del lado de afuera, del suspenso que repiten. Ella extraña su ombligo, cómplice de todos tus secretos, que le susurrabas en las noches cuando ella se olvidaba de vivir. Ella se rinde al baile frente al espejo. Porque en noches fragmentadas como esta, a ella todavía le queda tu voz. Pero de lo q era vida, no. De eso no queda nada.