Hoy no tengo ganas de no entender, de no saber, de no querer, de no poder. Me cansé de estar masticándome la resignación, es hora de escupirla y salir a buscarte, de una vez, taclearte los tobillos y que esperes, porque hace tiempo que intento decir algo.
Que el mundo se calle, cierren todas las persianas, quietos todos los dedos que quizás es mi última oportunidad de hablarle. Y si nada digo, es que nada sé decir.
Que el mundo se calle, cierren todas las persianas, quietos todos los dedos que quizás es mi última oportunidad de hablarle. Y si nada digo, es que nada sé decir.
